Hoy comparto esta entrevista con Mariana Lombardo, Directora del Departamento de Logopedia de SINEWS, un instituto de terapia multilingüe ubicado en Madrid, formado por un equipo de profesionales cualificados en las áreas de la psicología, psiquiatría, logopedia y pedagogía, tanto para niños y adolescentes como para adultos.

Mariana es licenciada en fonoaudiología y cuenta con una amplia formación clínica en relación a los distintos trastornos que afectan a la comunicación en niños y adultos y una de sus áreas de especialización, desde hace varios años ya, es el desarrollo del bilingüismo. De hecho, se encarga de evaluar y asesorar a familias con un proyecto bilingüe. En este sentido, Mariana también lleva a cabo un  taller de bilingüismo un par de veces al año en sus oficinas de Madrid. En este taller se abordan temáticas generales y comunes a todo proyecto de bilingüismo, otorgando ciertas pautas que puedan ayudar a la organización familiar y creando un espacio en el que las familias puedan compartir sus experiencias y “trucos”.

Además de trabajar en SINEWS, Mariana ejerce en un colegio británico de la comunidad de Madrid, en el cual no solo ayuda a niños que pueden presentar dificultades en el aprendizaje, sino que asesora al personal docente sobre este mismo tema.

Ante todo, quiero agradecer desde aquí a Mariana por poner a nuestro alcance su dilatada experiencia y colaborar con nosotros resolviendo algunas dudas respecto al bilingüismo de nuestros hijos.

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Usted trabaja como logopeda ¿nos podría contar cuál es el trabajo que desempeña un logopeda  para ayudar a una persona con los trastornos que pueda presentar en el habla?

Un logopeda tiene la maravillosa tarea de hacer que el acto de comunicar sea aún mas poderoso. Y como nos dedicamos a todas las formas de comunicación humana, el trabajo es extenso.

La función de un logopeda, tanto con niños como con adultos, va desde la reeducación de una dislalia (dificultad en el habla para pronunciar ciertos sonidos de la lenguas), hasta las alteraciones más graves en el lenguaje y la comunicación (afasias, TEA, síndromes diversos, discapacidades varias). Y todo ello pasando por alteraciones de la voz, de la fluidez y de la deglución.

El trabajo de un logopeda abarca todos aquellos órganos involucrados en el acto de hablar. Empezando por el cerebro para la planificación de movimientos y estructuración del lenguaje (oral y escrito), dependiendo del contexto y del interlocutor, pasando por la lengua, labios, cuerdas vocales y un largo etcétera que incluye todo aquello que esté alojado en cabeza y cuello, sin tener en cuenta, claro, el lenguaje corporal.

El ser humano es complejo y el lenguaje es, posiblemente, una de las funciones cognitivas más completas, por lo que el trabajo de un logopeda es asombroso.

Hasta que no me dediqué a esta profesión, realmente no me daba cuenta del esfuerzo mental asombroso que hace un niño para aprender a comunicar primero y hablar después, para generar hipótesis de aprendizaje constantes, para llegar a ser hablantes “avanzados”. Y claro, ya si involucramos al lenguaje escrito, la cosa es aún más asombrosa.

Y esto es lo que intento que todos los padres que vienen a mi consulta entiendan. Algo que puede parecer simple, es un logro estupendo y gigante. Cuando entienden esto, es cuando validan a sus hijos como interlocutores y es cuando los niños hacen un salto de gigantes en el aprendizaje.

¿Cuáles son los trastornos del habla más comunes en la etapa infantil? ¿Cree que el bilingüismo o multilingüismo puede influir en este sentido?

Podría aventurarme a decir que las dificultades más comunes son las fonético-fonológicas (es decir, las dificultades de pronunciación), pero últimamente me asombra la cantidad de retrasos en el lenguaje que hay. Y yo tengo mi propia hipótesis sobre esto, y es que como padres estamos tan obcecados en “brindar la mejor educación y proporcionarle todos los medios de aprendizaje” que nos olvidamos de hablar con ellos, de escuchar lo que tienen para contarnos.

Y yendo a la otra parte de la pregunta, mi respuesta es un rotundo SÍ. Claro que influye, porque el multilingüismo lo que hace es crear nuevas redes de conexión cerebral, es generar nuevas y distintas hipótesis, es abrir abanicos de posibilidades, es dar riqueza.

El cerebro de una persona multilingüe debe ser asombroso. Cuanto más leo, cuanto más estudio sobre el tema y, sobre todo, cuanto más en contacto estoy con personas multilingües, me imagino sus cerebros como una red mágica de conexiones que permiten llegar a cualquier parte y resolver los conflictos de mil maneras diferentes.

Según su dilatada experiencia tratando con familias interesadas en educar a sus hijos en dos o más idiomas, ¿cree que los niños bilingües o multilingües tardan más en empezar a hablar?

Esta es una creencia que se ha extendido bastante y, de hecho, en la práctica profesional aún otorgamos un “tiempo extra” a los niños que están expuestos a varios idiomas. Sin embargo, esta teoría no siempre se confirma.

Pensemos que los seres humanos nacemos preparados para “aprender” cualquier lengua, luego, según la exposición y necesidad, vamos desarrollando más una/s y descartando otras.

¿Cree que los niños que hablan varios idiomas a la vez pueden presentar algún tipo de problema respecto a los niños que sólo hablan un idioma?

Este es un mito total y absoluto que, lamentablemente, se ha extendido mucho, sobre todo en países que, de manera natural, no han tenido varias lenguas.

Cuando existe un problema en el lenguaje, existe tanto si se es monolingüe como si se es bilingüe. El lenguaje es una entidad cognitiva, y funciona (o no) independientemente del idioma.

Eso sí, es preciso aclarar que cuando existe una alteración en el lenguaje hay que evaluar cada caso en particular, porque no todos los casos se benefician del bilingüismo de la misma manera o al mismo tiempo.

Como padres, ¿cuándo tenemos que considerar que hay algún problema en el desarrollo del habla de nuestros hijos?

Si bien cada niño aprende y evoluciona a su ritmo, hay ciertos parámetros que hay que tener en cuenta. A grandes rasgos: entre 12 y 15 meses los niños nombran a papá y mamá (y si hay otro integrante en la familia, por lo general también). Entre los 15 y 18 meses los niños tienen ya muchas palabras, sobre todo relacionadas con sus necesidades (agua, pan, ven, dame, no y el nombre de su juguete/muñeco favorito). Estas palabras no tienen que ser tal y como las decimos los adultos, sino modelos cercanos, y sabemos que son palabras y no sonidos aislados porque es siempre el mismo patrón (si cada vez que el niño dice “aba” señala algo relacionado con el agua o solo deja de decirlo si le damos agua, será que esa es la palabra. O si dice “moma” cada vez que nos extiende la manita con algo para que cojamos, será eso “toma”).

Luego, entre los 18 y 24 meses empiezan a juntar dos palabras (y llegando a los 24 meses, 3 palabras) para formar los primeros esbozos de frases. Con 30 meses, personas cercanas a la familia que no comparten con el niño todo el tiempo, pueden comprender casi la totalidad de su discurso. Y ya con 3 años, los niños hacen relatos relativamente largos y, desde luego, las personas fuera del entorno familiar comprenden lo que les cuentan.

Cuando alguno de estos patrones no se cumple, aún otorgando un tiempo prudencial (se suele decir que a los niños bilingües se les da un margen de 4 meses más), es mejor consultar con un especialista. Siempre, siempre, siempre que se coge un “problema” a tiempo, ganamos miles de metros.

Cada vez somos más los padres que, sin ser nativos, les hablamos en inglés (o en otro idioma distinto al nativo) a nuestros hijos, ¿considera que es adecuado? ¿cree que les podemos perjudicar en algún sentido?

Esta pregunta es tal vez una de las más frecuentes. Por supuesto, hay que considerar cada caso en particular, pero, por lo general, mi respuesta es siempre la misma: “no hagáis ni dejéis de hacer nada SOLO por el idioma”. Y con esto me refiero a que está perfecto hablarle a tu hijo en otro idioma siempre que no suponga dejar de trasmitir sentimientos o un sacrificio tan grande que no apetezca en determinados momentos hablar con ellos o no disfrutar del juego o actividad que estamos realizando.

Los niños son seres integrales que necesitan, por ende, de muchas más cosas además del idioma.

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Hasta aquí, la primera parte de la entrevista. Si quieres ver la segunda parte, haz clic aquí

*Imagen tomada de aquí

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