Queramos o no, los padres y madres que hemos decidido hablarles a nuestros hijos en un idioma que no es el nuestro nativo tenemos por delante una serie de retos a los que nos tenemos que enfrentar. Algunos de ellos los tuvimos en cuenta en su día, en el momento en que tomamos la decisión de hablarles en ese idioma. Otros nos los hemos ido encontrando por el camino y los hemos ido afrontando como hemos podido, teniendo en cuenta nuestra falta de experiencia en la mayoría de casos (en nuestro caso, cuando decidimos que le hablaría en inglés a nuestro hijo, se trataba de nuestro primer hijo y no conocíamos a nadie que, sin ser nativo, le hablara en inglés a su hijo).

Supongo que la mayoría de padres y madres que estéis criando a vuestros hijos de manera bilingüe o plurilingüe y que estéis leyendo esto habréis tenido que afrontar los mismos retos que nosotros u otros parecidos. A lo largo de nuestra corta experiencia plurilingüe, estos son algunos de los aspectos con los que he lidiado hasta el día de hoy:

  • Vergüenza de hablar el idioma delante de otras personas: he de confesar que este es mi reto nº 1. Desde un principio, lo que más me ha costado ha sido hablarle en inglés a mi hijo delante de cualquier persona, ya sea conocida o no. El primer sentimiento que tuve al hablarle en inglés por primera vez delante de alguien fue sentirme bastante ridícula, la verdad. ¿Qué hacía yo, una persona no nativa, con un acento que obviamente delataba de dónde era, hablándole en inglés a mi hijo, viviendo en un país de habla no inglesa? Parecía absurdo, la verdad. Y seguramente algunas personas que me hayan escuchado hablándole en inglés lo habrán pensado alguna vez. Pero bueno, a día de hoy es algo que me cuesta bastante menos y ya casi he perdido la vergüenza (no del todo, ya que puntualmente hay momentos o situaciones en los que me vuelvo a sentir un poco como la primera vez, jeje…), por lo que intento hablarle en inglés la mayoría del tiempo (excepto en situaciones en que estamos teniendo una conversación con una tercera persona que no entienda el inglés, en cuyo caso, le hablo en castellano).
  • Inseguridad: pensar que no sabemos lo suficiente. Este es otro de los aspectos con los que tenemos que luchar muchas veces con nosotros mismos, ya que creemos que no seremos capaces de hablarles o enseñarles inglés a nuestros hijos por no ser nativos. Pero lo cierto es que por mucho inglés que a veces uno pueda saber, nunca es suficiente, ya que cuando uno se plantea el si hablarle a su hijo en ese idioma o no, también piensa en todas esas cosas que (aún) no sabe decir. Y aunque es verdad que sin ser nativo uno siempre tendrá que aprender a decir ciertas cosas, no es un problema ni una excusa como para no hablarle en inglés a nuestros hijos. No nos tenemos que presionar tanto a nosotros mismos, ya tenemos suficiente con las “presiones externas”.
  • Desconocimiento real del idioma secundario: como he dicho antes, aún cuando se domina el idioma minoritario, uno nunca sabe lo suficiente. En otras ocasiones, el desconocimiento del idioma es real y puede que nuestro nivel sea bajo o nulo, pero aún y así hay muchas cosas que podemos hacer para que nuestros hijos aprendan inglés. Una de ellas es ir aprendiendo con ellos a lo largo del camino 🙂 Por no decir que hoy en día hay muchísimos recursos disponibles.
  • Falta de apoyo de las personas de alrededor: por suerte, yo no he tenido que sufrir la falta de apoyo de nadie. Al menos, que yo sea consciente o que me lo hayan dicho, a nadie de mi alrededor le parece mal que le hable en inglés a mi hijo a pesar de no ser nativa. No obstante, conozco el caso de personas que además de tener sus luchas internas y dudas sobre el tema de si criar o no a sus hijos en otro idioma, tienen que sufrir que las personas cercanas no entiendan su decisión o crean que se puede perjudicar a los niños y que, además, se encarguen de hacérselo saber a los padres en muchas ocasiones. No hay que hacer caso de estos comentarios. Seguramente, las mismas personas que hoy os digan que les parece un error, os acabarán diciendo el día de mañana que qué bien que lo hicisteis, por los progresos que podrán observar en vuestros hijos 🙂
  • Falta de recursos para enseñar: aunque a priori se nos puede hacer un mundo el saber por dónde empezar, hoy en día este aspecto se minimiza mucho gracias a los recursos que nos ofrece, sobre todo, internet. Hay otros recursos (canciones, cuentos, la televisión…), pero, sin duda, hoy en día se puede encontrar de todo en internet, incluidos otros padres que ya hayan pasado por esta situación y nos puedan guiar y animar en esta experiencia.
  • Cansancio: creo que este es uno de los retos a los que seguro nos enfrentamos todos los padres. Con el ritmo de vida que llevamos hoy en día, es difícil no cansarse y, en ocasiones, rendirse, y más teniendo en cuenta que los resultados de criar a un hijo en más de un idioma normalmente se ven a largo plazo y se van dando poco a poco.
  • Falta de paciencia: esto va ligado a lo anterior, ya que necesitamos paciencia a largo plazo para ir viendo los resultados. Se requiere tiempo y paciencia en este proceso.
  • Falta de constancia: junto con el cansancio y la falta de paciencia, la falta de constancia puede ser un gran enemigo. Hay que ser constantes, pacientes y, a pesar del cansancio y los quehaceres de muchos días, hay que seguir esforzándose. Habrá días mejores y otros peores, pero siempre iremos avanzando o afianzando el idioma de nuestros hijos, aunque a veces sea inapreciable.
  • Falta de tiempo: a pesar de que a veces tengamos poco tiempo, tenemos que aprovecharlo al máximo para jugar con nuestros hijos en el idioma que les estemos enseñando y pasar tiempo con ellos, de manera que cada experiencia sea algo con lo que aprendan de forma natural. Como dicen, “a veces menos es más”, todo depende de cómo invirtamos ese tiempo que tenemos disponible para estar con ellos.
  • Rechazo del hijo a hablar en el idioma minoritario: por suerte, no he tenido que pasar por esto y espero no tener que hacerlo:) Si llegado el momento, ocurre que mi hijo rechaza hablarme en inglés por lo que sea, me tendré que plantear cómo hacer para motivarle a que siga hablando conmigo en ese idioma. Los que habéis pasado por esto, ¿cómo habéis hecho para que sigan hablándoos en el idioma minoritario que les estáis enseñando?

Además de estos aspectos, ¿qué otros retos o situaciones habéis tenido que afrontar vosotros y cómo lo habéis hecho?

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